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Silica - Esencia de la Materia Médica Homeopática PDF Print E-mail

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Silícea

La idea clave que describe a los pacientes Silicea es que son CONDESENDIENTES. Es una especie de recato o timidez, pero no cobardía (como Lycopodium o Gelsemium). Es una sumisión que surge de una falta de energía para insistir en su punto de vista, aún cuando éste pueda ser fuertemente sostenido. Son muy agradables y dulces, es fácil avenirse con ellos.

Los pacientes Silicea son intelectuales, pero no agresivos o críticos como Lachesis. Tienen una sensibilidad muy refinada, y son muy inteligentes. Si intentas imponer una opinión a una persona Silicea, no se opondrá. Es sensible a las impresiones y por tanto tiene en cuenta tu punto de vista. Comprende muy bien dónde tienes razón y dónde te equivocas pero guarda sus opiniones para sí. A diferencia de Pulsatilla, tiene su propia opinión pero no quiere molestarse en imponerla.

Así, Silicea se muestra dulce y reservada —pero en absoluto como Staphysagria, Ignatia o Natrum mur. No es un aislamiento—. Son capaces de hablar libremente sobre sí mismos cuando las circunstancias lo permiten, y hacen amigos con facilidad. Nunca se volverán dependientes o exigentes con el tiempo del prescríptor. Por ejemplo, supongamos que hemos tratado al paciente por algún tiempo sin efecto. El paciente Silicea nunca reclamará o se volverá impaciente. No se volverá dependiente, como Arsenicum o Phosphorus. Silicea tiene la dulzura de Phosphorus, pero no su extroversión ni dependencia.

Los pacientes Silicea están cansados. Les falta vitalidad, especialmente en relación al trabajo mental. Por tanto, aprenden a conservar I sus energías. Van a lo esencial, no discuten sobre irrelevancias —o simplemente con el fin de afirmar su ego.

Los pacientes Silícea son muy delicados, refinados y estéticos, incluso aristócratas. Consideremos por un momento lo que significa el término «refinado»; cuando algo es refinado, se han eliminado los elementos más toscos. Este es el caso en los pacientes Silícea. Son delgados, pálidos, delicados y muy refinados. Son inteligentes y perceptivos, pero no son enérgicos ni agresivos.

Los clásicos niños Silícea vienen de familias de élite, muy cultas. Son delicados, y fácilmente desarrollan escoliosis. Su inteligencia es, no obstante, tan grande que tiene consecuencias patológicas. Parece que se vuelven hiperestimulados, lo cual les produce más adelante falta de resistencia mental. La mayoría de los niños, cuando sus madres les corrigen, lo recordarán algunos días y después volverán a repetir su error. Los niños Silícea, sin embargo, nunca olvidan. Rápidamente comprenden la razón por la que se les corrige, y se imponen el comportamiento correcto. Esto en un niño representa excesiva represión mental. Los niños Silícea son demasiado serios, demasiado correctos.

La hiperestimulación mental seguida de falta de vitalidad es la base de las descripciones en los libros referentes a profesionales que desarrollan una aversión por su trabajo. Se sienten incapaces de seguir cumpliendo sus funciones. Esto puede compararse con Calc. carb., que puede tener también falta de resistencia mental, pero más a causa de ansiedad y de preocupaciones. En general, los pacientes Calcárea son más ordinarios, más orientados a sobrevivir. Se preocupan de gastos, de posibilidades imprevistas, etc. y desarrollan defensas contra es-tas preocupaciones. Silícea es más refinado, delicado y vulnerable.

Tal como a Silícea se le puede fácilmente imponer o reprimir mentalmente, lo mismo sucede en el plano físico. Tienden a transpirar abundantemente, especialmente en axilas, nuca y pies, y van bien mientras esto sigue así. No debemos ser impacientes en tratar la transpiración de Silícea. Si por cualquier medio consiguimos suprimirla, habrá problemas tanto para el prescriptor como para el paciente. Si el sudor es suprimido por desodorantes, polvos pédicos, ácido bórico, etc. el paciente puede desarrollar tuberculosis, cáncer, enfermedad renal u otra enfermedad seria.

Por supuesto, la supresión del sudor por medicación presenta los más serios problemas, pero incluso la evaporación puede tener un efecto similar —aunque menos profundo—. Si un paciente Silicea que suda se expone a una corriente que evapora el sudor, puede desarrollar cefalea o artralgias. La transpiración misma es muy característica de Silicea. Es ofensiva y acre. La ofensividad es muy fuerte. El paciente puede lavarse los pies tres veces al día sin resultado. El olor se debe a la descarga de toxinas —como Psorinum, pero no tan severo—; es imposible incluso permanecer en la misma habitación con un paciente Psorinum. Sulphur, por supuesto, destaca por tener una transpiración ofensiva, pero debido a una higiene inadecuada. Los pacientes Sulphur, abstraídos en sus cosas, se lavan sólo por zonas y no del todo —un síntoma difícil de extraer, por supuesto, excepto con preguntas directas (y diplomáticas).

El sudor de pies de Silicea es también acre. No es una transpiración simplemente irritante; verdaderamente se come los calcetines. Si una persona normal gasta un par de calcetines cada dos años, el paciente Silicea los gasta en tres meses.

Considerando el estado mental reservado, sumiso, de los pacientes Silicea, no sorprende que desarrollen tumores de todo tipo —fibromas, quistes mamarios, hinchazón glandular, verrugas, etc.—. Estos tumores son generalmente duros (como Calc. flúor y Baryta mur.). Incluso desarrollan queloides, como Graphites. Las figuras son otra alteración común de la piel. Las uñas son quebradizas y característicamente, tienen muchas manchas blancas.

Por supuesto, Silicea es famosa para abrir abscesos profundos y curar a pacientes con tendencia a las supuraciones. Esto es así cuando cubre al paciente como un todo. Por ser Silicea un remedio de acción muy profunda, es arriesgado prescribirlo rutinariamente dondequiera que un absceso necesita abrirse. En pacientes con tendencias supurativas, Silicea puede ayudar momentáneamente, incluso cuando no cubre al paciente como un todo. Pero, ¿qué efecto tendrá para las supuraciones que se desarrollarán más tarde, las cuales pueden hacerse más profundas y más resistentes al tratamiento?

La sumisión de Silicea se muestra característicamente en su bien conocido estreñimiento. Las heces son duras y los músculos rectales inactivos. Hacen gran esfuerzo, pero las heces vuelven hacia adentro, y el paciente lo deja. Apropiadamente los textos lo llaman «deposiciones vergonzosas».

Considerando las tendencias alimenticias, Silicea tiene aversión por la sal, carne y leche. Hay intolerancia a grasas y leche. También he observado que Silícea puede tener deseo de huevos (como Calc. carb. y Pulsatilla).

Si se ve un paciente con muy poca sintomatología mental o emocional puede resultar difícil diferenciar Silícea de Nitricum acidum. Ambos tienden a ser delgados y frioleros. Ambos tienen transpiración acre. Ambos tienen tumores, verrugas y fisuras. Ambos tienen manchas blancas en las uñas. Basándose en síntomas puramente físicos las claves diferenciadoras son la sal y la grasa. Nitricum acidum desea grasa y sal, mientras que Silícea tienen aversión por la sal e intolerancia a las grasas. Por supuesto, generalmente los síntomas emocionales hacen la diferenciación inconfundible. Nitricum acidum es muy ansioso, dependiente y exigente. Silicea, por otra parte, es más considerado, paciente y dócil.

Silicea nota mucho el frío, pero se debe recordar también que durante procesos agudos, Silicea puede ser intolerante al calor de las habitaciones cargadas —como Pulsatilla—. Inversamente, Silicea puede agravarse por corrientes, incluso aunque él o ella pueda no sentir particularmente la corriente. Esto contrasta con Kali carb., que siente la corriente pero no se agrava mucho con ella. A veces, Silicea mejora cuando el tiempo cambia a frío seco.

Es muy interesante notar que Silicea, como Calcárea, se agrava durante la luna llena. Parece que los pacientes con déficit de elementos corrientes en la tierra —y probablemente en la luna— se afectan con las fases lunares.

Los pacientes Silicea tienen una relación particular con los alfileres. Espontáneamente no lo dirán, pero preguntando se puede averiguar que tienen miedo a los alfileres y a las cosas puntiagudas. Ocasionalmente, este puede ser un síntoma confirmatorio. Otro síntoma Silicea peculiar es la sensación de un pelo sobre la lengua —como Kali bich.

Los pacientes Silicea, en mi experiencia, no desarrollan habitual-mente patología severa en los planos emocional o mental. Sobretodo, se quejan de falta de vigor mental. A veces, pueden desarrollar ideas fijas, lo que no sorprende a la vista de la formación de tumores duros. Tienen prejuicios categóricos que simplemente no pueden cambiar; v.g., «El sexo es pecaminoso bajo cualquier circunstancia». Es como si una pequeña porción del cerebro se hubiera esclerosado, causando pérdida de flexibilidad del pensamiento respecto a conceptos específicos.